El Síndrome de Peter Pan II (Psicología)


¿Te reconoces como Peter Pan?

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Peter Pan posee el deseo interno de ser cuidado, que sus demandas sean satisfechas, y da por sentado que los demás se encargarán de todo eso. Se sorprende y se enfada si no es así. Además sus necesidades son apremiantes, no se pueden postergar. Peter Pan no cree que tenga la obligación de contribuir a amar, dar o hacer. Mas bien su inquietud se concreta en recibir, pedir y criticar. No está hecho para la vida adulta, no puede cumplir promesas, mantener un trabajo, una pareja, una casa porque no se puede comprometer. Está comprometido con el no-compromiso. Nada puede obstaculizar su libertad. Las necesidades básicas de Peter Pan suelen ser cubiertas por otra persona. Esa otra persona acostumbra a ser alguien a quien le gusta cuidarlo. Aunque esa otra persona siente un cierto malestar por el abuso, no hace nada al respecto para no provocar conflictos a Peter.

Peter Pan no se responsabiliza de sus emociones, siempre cree que el otro es el responsable de sus sinsabores y contrariedades. Peter está centrado en sí mismo, sus disgustos, su rabia, su desaliento, su estrés, su trabajo excesivo. El papel de la persona que cuida a Peter puede estar encarnado por una madre, una hermana, un padre o una esposa, la pareja que sustituye a la madre.

¿La reconoces como Wendy?

Cuando habla de su familia suele decir que tiene tres hijos, su marido y los dos niños. Le gusta sentirse imprescindible. Cree que el amor es sacrificio y resignación. Se vive excusando contigo. Justifica continuamente tu mal comportamiento e informalidad ante los demás. Evita a toda costa que te enfades. Siempre te está pidiendo perdón. Intenta continuamente hacerte la vida agradable. Te hace psicoterapia y fisioterapia cuando vienes del trabajo. Insiste en hacer cosas por ti. Va a la tintorería, al gestor, al banco, a pagar impuestos, a comprar el regalo de tu secretaria y te hace, sin protestar, todas tus tareas aburridas o incómodas. Respeta tus espacios y tus salidas con los amigos sin discutir.

¿Eres recuperable?

Aprende a tolerar las frustraciones sin hacerte la víctima. Preocúpate por el bienestar de las personas que amas. Escucha activamente los problemas de los demás. Acepta la pérdida de privilegios que comportan los compromisos. Entiende que al tomar una decisión, siempre hay una desventaja que asumir. Todos somos responsables de nuestras propias emociones. No son los demás que nos hacen enfadar, somos nosotros que nos enfadamos. Establece relaciones más equitativas con las personas, no les pidas aquello que no eres capaz de dar. Dar las gracias no significa rebajarse. (Fuente  Portal Cantabria)

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